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Posted by Nuria

Ya tienes tu Movolytics instalado, ya estás ahorrando costes en carburante gracias a la supresión de tiempos de ralentí, la corrección de maniobras ineficientes como acelerones, frenadas y el trazado incorrecto de curvas, impidiendo el uso no autorizado de vehículos y el robo de los mismos y optimizando el mantenimiento y seguridad de los mismos: en suma, haciendo de tu flota un recurso más eficiente. Pero llega el momento de renovar el parque de vehículos y toca tomar la difícil decisión de optar por la energía para la movilidad más adecuada entre el amplio abanico disponible. ¡Difícil tarea!

¿Seguimos en diésel? Optar por la que hasta hace tan solo unos meses era la energía predominante en las adquisiciones de vehículos es ir a contracorriente. Las emisiones de NOx y partículas, por más que la estricta normativa Euro6 lleve tiempo en vigor, son las responsables de este viraje en el mercado. La deficiente calidad del aire urbano y su papel activo en enfermedades respiratorias y muertes prematuras han obligado a las administraciones de todo el mundo a descartar el diésel como carburante a medio plazo.

En 2024 los vehículos diésel no podrán circular por París, así como por Ciudad de México tan solo un año después. El próximo año Barcelona prohibirá la circulación de vehículos a gasoil que no cumplan la normativa Euro1. Madrid hará lo propio en 2025 con los de antigüedad anterior a 2006.

Y, ¿cuál es la previsión? El futuro no pinta bien para los diésel, ya que está previsto que los ayuntamientos prohíban progresivamente la circulación de los vehículos más antiguos, con mayor potencial contaminante. Si a este negro futuro se suma la imposibilidad de obtener un etiquetado ECO con el que circular en episodios de alta contaminación en ciudades como Madrid o Valladolid –a las que seguro se sumarán más-, el diésel pierde puntos.

¿Y gasolina? Por primera vez desde 2009, en la primera mitad de 2017 la venta de vehículos de gasolina en Europa superó a la de diésel y es que la combustión de los motores Otto se presenta como la segunda opción “menos mala” con respecto a los carburantes tradicionales. Si bien los vehículos de gasolina emiten de base menos NOx que los diésel, el discurso con respecto al CO2 no ha estado tradicionalmente tan claro. La norma Euro6, sin embargo, obliga a unas emisiones máximas de 60 mg/km de NOx y de 5 mg/km de partículas en suspensión y eso sin contar con que dichas emisiones se consiguen sin convertidores catalíticos de NOx y sin catalizadores como AdBlue, un gasto directamente repercutible en el bolsillo del usuario.

La adopción de la normativa europea, además, no ha supuesto un encarecimiento de los vehículos de gasolina, con lo que ¡punto para la gasolina frente al diésel! Aunque si de verdad quieres ahorrar y reducir emisiones, habrás de seguir leyendo…

¿Pionero con un eléctrico? Aunque en los últimos años la gama de vehículos eléctricos se ha ampliado incluso a las furgonetas, lo cierto es que la decisión de convertirse en un early adopter no depende de la variedad de modelos disponibles.

Si bien la autonomía de los eléctricos puros ha crecido notablemente, a la par que los precios disminuían, si en estos momentos la adopción del vehículo eléctrico cuenta con un hándicap es la de la recarga. Mientras los fabricantes se afanan en convencernos del bajo coste por kilómetro de la carga y del reducido número de averías, los usuarios sin garaje propio se preguntan sorprendidos si se han quedado fuera de juego y si habrá sitio para ellos en el nuevo tablero de la movilidad sostenible (¿o mejor decir movilidad para unos pocos?). Punto negativo para el eléctrico.

¿Y eso del hidrógeno? Olvídate, España solo cuenta con seis hidrogeneras activas en España. Has leído bien: seis.

El presente es del gas y en España, en lo que respecta a turismos y furgonetas, de un gas en concreto. Mientras que los promotores del GNC (gas natural comprimido) se afanan en hacer valer en el mercado las reducidas emisiones contaminantes, el etiquetado ECO y los bajos costes por kilómetro del gas natural a pesar del reducido número de estaciones de servicio, el Autogas o GLP se afianza en el parque móvil gracias a una doble vertiente, la de los vehículos nuevos y la de los adaptados. Cerca de 5000 nuevas matriculaciones y más de 4000 adaptaciones configuran un panorama de cerca de 50000 vehículos en toda España.

¿Su fuerte? Economía + ecología. Ahorros de hasta un 40% con respecto a los carburantes tradicionales y emisiones casi nulas de NOx y partículas, lo que se traduce en la etiqueta ECO que tantas ventajas otorga en las ciudades. A estas se suman más de 560 estaciones de servicio repartidas por toda la geografía, amplia autonomía gracias a que al depósito de gasolina se suma otro de Autogas y la posibilidad de adaptar coches de gasolina para circular con el carburante ECO por un precio fácilmente amortizable. ¡Bola de partido para el Autogas!

 

La imagen usada en este artículo fue publicada por Donar Reiskoffer bajo licencia Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported .

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Nuria

Publicista porque lo vio en una serie de los ochenta, no hay muchos sectores por dónde no haya pasado derrochando y escribiendo con energía, creatividad, ilusión y resultados. Siempre aprendiendo y desde una óptica 360º y circular, su especialidad son los contenidos multicanal, las relaciones de influencia y la reputación.